• Flor Palumbo

Naturaleza de las personas que emprenden

(de la columna De Francisco Cordero en #MotivARTERadio por www.fmmasters.com)


Área 1 de Fracaso: Naturaleza de las personas que emprenden


1. Factor Clave de Fracaso – Emprender con un motivo pero sin una motivación.


Emprender con un motivo pero sin motivación es uno de los errores principales de un emprendedor. ¿Por que? Por lo que llamamos Motivos Lamentables para EMPRENDER.

¿Cuáles son algunos ejemplos?


“Odio a mi jefe y a mi empleo”, “Necesito tener libertad en el manejo de mi tiempo” o “Quiero demostrarle algo a alguien o a mí mismo”.


Aquí está el primero de los Factores Clave de Fracaso, “Cuando son las circunstancias las que te obligan, estamos ante un emprendedor carambola. Ahí se dan tremendas historias de fracasos e ilusiones rotas”.


Porque la decisión no está basada en la motivación sino en un “motivo irrelevante” Es decir, su idea, o su motivo son como el detonador de una bomba, pero ésta no hará nada si la pólvora en el interior está mojada o no está. La motivación debe ser esa pólvora que lo lleve a enfrentarse cada día con la incertidumbre de emprender, con la necesidad de entregarlo todo en ese negocio que tiene porque sabe, qué si no lo logra, seguramente tendrá que sacrificar presupuesto familiar. Así que la motivación logrará darle sentido a su motivo, a su idea, y empezará a tener forma su emprendimiento.


2 Factor Clave de Fracaso – No tener carácter emprendedor


El segundo de los Factores Clave de Fracaso se basa en el carácter natural de cada emprendedor. En que influye este?

Básicamente, en que por la vida te vas a encontrar decenas de personas que creen que emprender es ir a una escribanía y registrar su empresa, o sea constituirla en el papel.

Un verdadero emprendedor, entiende antes de emprender, que el hecho de iniciar su propio negocio, independizarse y arrancar ese proyecto se va a convertir en un estilo de vida, una pasión constante por la incertidumbre y un profundo deseo de progreso que logra invertir más de 40 horas a la semana, y sacrificar fines de semana sólo por ver un avance en su emprendimiento.

TODAS ESAS REALIDADES HABRAN DE FORJAR SU CARÁCTER.

Por eso siempre debemos preguntarnos o preguntar: Soy un falso emprendedor o realmente tengo la madera para serlo?


3 Factor Clave de Fracaso – No ser un luchador


Un seguro de riesgo para los resultados del Emprendedor es el tener espíritu de lucha, ya que cuando emprendemos, hay una altísima probabilidad de que las cosas no salgan como realmente lo deseas.

RECORDEMOS que de cada 10 emprendimientos 9 fallan dentro de los primeros 5 años.


El camino estará lleno de imprevistos y dificultades, lo único que te ayudará a no rendirte y avanzar así tengas que hacer mil cambios, es un espíritu luchador.

Ese espíritu luchador en ocasiones es innato, y en ocasiones es una habilidad que se adquiere con el tiempo, forjando un líder que emprende, sin importar las veces que se modifique su idea, para avanzar en su objetivo motivacional.-


Historia inspiradora: Hollywood Dogs


Un joven emprendedor argentino, con 23 años se embarca en el emprendimiento de sus sueños: Traer la tendencia de los food trucks a la Argentina. Corría el año 2014, y con un dinero que heredó tendría el impulso para dejar atrás su trabajo como productor de radio y salir a romper los cánones del mercado gastronómico con su panchería sobre ruedas. Hollywood Dog era el nombre de la aventura. ¿Y sus socios? Santi y Eric, un "tío yanqui" que aportaba buena parte del capital.


Comenzaron, como cualquier emprendedor de la nueva escuela, definiendo muy bien su producto y la estrategia de marca. "Nosotros no habíamos vendido un solo pancho y ya teníamos una sociedad anónima y una tarjeta corporativa. Si te ponés a pensar, ¡teníamos un carrito de panchos!". La idea prometía, era disruptiva y, con el diario de hoy, parecía leer bien la emergencia de la movida foodie que empezaba a gestarse en Buenos Aires.

Sin dudas, el trabajo de evangelizar a los escépticos de la gastronomía callejera no fue fácil. "'Ah, como los carritos de la Costanera', o “el mantero de la gastronomía". Pero no podían dejar que las críticas los frenaran, ya que ellos sabían que un par de detractores y complicaciones no podían frenar la inercia de un sueño.


Así fue como siguieron adelante. Como no podían estar en espacios públicos y las ferias gastronómicas como Bocas Abiertas o BA Market todavía no existían, empezaron a vender en Punta Carrasco. Allí, instalados en el estacionamiento, ofrecían una alternativa rápida para quienes salían de los boliches. "Empezamos a usar el ingenio para trabajar en este tipo de eventos o lugares privados. Pero así y todo, la regularidad del trabajo no daba para hacerlo sustentable.

Había poca actividad, ya que NO había una cultura de food trucks como hay hoy, donde todo el mundo los quiere en sus eventos. Era un negocio que no estaba regulado, por lo cual era un riesgo enorme", visto hoy en dia.


Y justo cuando las cuentas ya no daban para más y el dinero heredado parecía acabarse, una luz de esperanza asomó en la vida de sus dueños. "Fueron a BA Rock, los vieron los dueños de una productora líder y les pareció buenísimo lo que hacíamos. Los dejaron en contacto con alguien que decía ser “el que manejaba la venta ambulante” del festival.

¿Qué les planteo? Con un food truck no van a poder hacer nada. Tienen que tener dos más. Yo les garantizo que van a estar en el recital más importante que tenemos'". Pero todo fue un “acuerdo de palabra".


Luego de haberle hecho un ultimo esfuerzo financiero para multiplicar el negocio por tres (ya no tenían uno, sino tres carros), al querer coordinar la actividad, su contacto deja de atender los llamados. Si un food truck apenas trabajaba ,que hacían con 3 !!!!!

Estaban ante el ocaso, pero aún así: valía la pena intentarlo una vez más. Así fue cómo se decidieron a reunirse con un ambientador de locales para evaluar la posibilidad de poner un food truck adentro de un local (idea que, luego, llevaron adelante otros).

Y fue esa misma persona quien le presentó a los dueños de un emporio gastronómico que le ofrecieron a Alejo y a sus socios comprar Hollywood Dog y darles a ellos cuatro locales para gestionar. Habíamos acordado una suma para cerrarlo pero, en la reunión, él socio principal dijo que quería cuatro veces la suma que habíamos hablado". Ese fue el final para Hollywood Dogs.


El acuerdo, por supuesto, nunca se cerró y Alejo y sus socios decidieron dar por cerrado el ciclo de intentos y tropiezos que los había llevado al abismo. "Me costó reconciliarme con el tema, -dice-. El punto a favor que tenía toda esta historia es que, si bien nos iba mal, los medios nos daban mucha mucha bola. Éramos parte de una movida que a los medios les resultaba simpática".

Pero fue gracias a ese nombre que supo hacerse en la industria y en los medios, que logró darle forma, tiempo después, a Williamsburg, la hamburguesería que en el año 2018 se consagró como la mejor de Buenos Aires, que ya cuenta con tres locales en CABA y 78 000 seguidores en su Instagram. ( https://www.instagram.com/williamsburg_ba/?hl=es-la)


Esta historia tiene nombre y apellido: Alejo Perez Sarlenga.